miércoles, 14 de septiembre de 2011

La Luna descendía del cielo.



La Luna descendía del cielo.



La luna descendía del cielo

como una bella dama

y entrando por mi ventana,

se posaba en mi cama

besos de amor me daba.



Su luz maravillosa

mi habitación inundaba,

roces y cariarías

hasta la madrugada.



Al llegar la aurora

de mi sueño despertaba

asomado a la ventana

guiños y reflejos despedía

en su viaje mi luna plateada.



El sol que te influye vida

el romanticismo obstaculiza

enfrentándote a la vida

a la lucha cotidiana,

rompiendo en mil pedazos

los sueños de un enamorado.



¡Aléjate de mí razón!

¿Por qué me haces sufrir?

prefiero soñar mi sin razón

que vivir condenado

en un mundo sin ilusión.



¡Aléjate sol, deja paso a la luna!

quiero ensoñar que a mi cama vuelve

besándome en la boca, con sus besos de luz,

arrullándome en su cuerpo, jadeante de amor,

y yo, rendido a sus brazos, de este sueño jamás

ya despertar.

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